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El indio Anastasio Aquino

anonimo


Lingua: Spagnolo


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Nel 1824, quando il processo indipendentista in centro America era giunto al suo ‎fulcro, conclusasi la brevissima parentesi del “Primer Imperio Mexicano”, si arrivò alla costituzione ‎della “República Federal de Centro América” comprendente gli attuali territori di Guatemala, El ‎Salvador, Honduras, Nicaragua e Costa Rica. La nuova entità politica ebbe fin dall’inizio vita ‎difficile (e infatti non durò poi che 15 anni) perché per le necessità di bilancio si imposero nuovi e ‎pesanti tributi sulla proprietà e per quelle della difesa venne reintrodotto l’odioso reclutamento ‎forzato. Come accade in ogni epoca e in ogni angolo del mondo, ad essere colpite maggiormente ‎dalla nuove misure furono le classi più basse, le più numerose, ed in particolare i nativi. Le rivolte ‎non tardarono a scoppiare ma furono tutte contenute o represse.‎
Tutte tranne una.‎




Nel 1833 a Santiago Nonualco, in El Salvador, un indigeno di nome Anastasio Mártir Aquino riuscì ‎a mettere insieme un esercito di alcune migliaia di uomini e si ribellò contro il governo federale, ‎rappresentato nel paese da Mariano Prado il quale, dopo le prime sonore sconfitte e l’occupazione ‎della città di San Vicente da parte dei ribelli, passò la patata bollente al suo vice Joaquín San ‎Martín.‎
Nel febbraio Anastasio Aquino si autoproclamò “Comandante General de las Armas Libertadoras” ‎ed emise un breve decreto di emergenza con cui cercò di mettere un po’ d’ordine nel “caos ‎rivoluzionario”. Oltre ai consueti “occhio per occhio e dente per dente” per l’omicidio ed alle mani ‎mozzate per il furto, Aquino si rivelò però sensibile alla cosa pubblica (per i reati minori c’era una ‎sorta di “affidamento ai servizi sociali”) ai più poveri (tutti i debiti furono rimessi) e alla protezione ‎delle donne, che nei tempi di guerra e di rivolgimenti sociali sono sempre le più vulnerabili. Forti ‎multe furono invece previste per i fabbricanti di liquori: la rivoluzione non poteva finire in una ‎‎“borrachera”!‎
Alla fine di febbraio il governo federale, riorganizzato l’esercito, diede l’assalto alla roccaforte ‎ribelle a Santiago Nonualco. I rivoltosi furono sconfitti e Anastasio Aquino riuscì a scappare, ma fu ‎poi acciuffato poco tempo dopo in seguito ad una serie di delazioni.‎
Giudicato e condannato a morte, il capo dei nativi che avevano osato ribellarsi fu decapitato a San ‎Vicente alla fine di aprile del 1833. La sua testa mozzata fu conficcata su di un palo ed esposta in ‎piazza come “ejemplo de revoltosos”.‎

Anastasio Aquino, un po’ come Sandino in Nicaragua, fu una figura di riferimento anche in seguito ‎per le organizzazioni rivoluzionarie salvadoregne, come l’Ejército Revolucionario del Pueblo ed il ‎
Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional.‎
Ad Anastasio Aquino dedicò alcuni scritti Roque Dalton, il poeta e giornalista e militante dell’ERP ‎che nel 1975 fu ucciso dai suoi stessi compagni nell’erronea convinzione che fosse un agente della ‎CIA infiltrato.‎
‎(fonti: es.wikipedia; Mauricioyanes's ‎Blog)
El indio Anastasio Aquino
Le mandó decir a Prado,
Que no peleara jamás
Contra el pueblo de Santiago.‎

Aquino lo dijo así,
Tan feo el indio pero vení.‎

También le mandó decir
Que los indios mandarían
Porque este país era de ellos,
Como el mismo lo sabía.‎

Aquino lo dijo así,
Tan feo el indio pero vení.‎

Yo seré el rey poderoso
Que matará a los ladinos
A españoles y extranjeros
En venganza de mis indios.‎

Aquino lo dijo así,
Tan feo el indio pero vení.‎

Bebastaré las ciudades
Que los blancos hoy gobiernan,
A quienes maltrataré
Quitándoles cuanto tengan.‎

Aquino lo dijo así,
Tan feo el indio pero vení.‎

Porque todo lo que existe
En la extensión de estas tierras,
Pertenece á mis hermanos.
Que se hallan en la miseria.‎

Aquino lo dijo así,
Tan feo el indio pero vení.‎

Perdonaría yo á Prado,
Y á San Martín yo le diera
Una parte de estas tierras
Si no me hiciera la guerra.‎

Aquino lo dijo así,
Tan feo el indio pero vení.‎

Mas no hay que esperar cuartel
Del ladino y español,
Por tanto es mejor morir
En el campo del honor.‎

Aquino lo dijo así,
Tan feo el indio pero vení.‎

inviata da Bernart - 29/4/2013 - 10:16


Questa la biografia di Aquino nei versi di Roque Dalton, da “Las historias prohibidas del ‎Pulgarcito” (1974):‎

EL POEMA DE SUS HECHOS

Nació lejos de Dios padre bien a la izquierda
sembró maíz y maceró la hoja añilera
sobrevivió bajo el sol a plena sed y plena hambre
se refugió en el amor cuando aún era un niño

Después se levantó contra el Gobierno de los blancos
de los ladrones de la tierra
contra la elevación de los impuestos
que era nada más que otra condena a muerte
y contra la caza de hombres para el ganado de la guerra
el Ejército de las guerras de los blancos

Para comenzar a pelear inventó la emboscada
‎“cien arriba y cien abajo”
y con lanzas de hüiscoyol y cañones de madera de canoa
derrumbó todos los siglos de tradición militar española

Su punto débil fue la falta de información
porque no supo nunca que había ganado la guerra
que había hecho huir al Gobierno de la Capital
y que el poder político de la Nación
esperaba con las piernas abiertas a las tribus nonualcas

También fue muy malo que se le emborrachara toda la tropa
y sufriera su primer derrota
de manos de las mujeres del mercado de Zacatecoluca

Luego vinieron la traición y Las Leyes de la Historia
y la potencia del enemigo
Fue el Espartaco de El Salvador
el Marulanda y el Yon Sosa y el Patricio Lumumba
del siglo XIX en El Salvador.‎

Bernart - 29/4/2013 - 10:17


Un’altra pagina di Roque Dalton su Anastasio Aquino. Qui si fa riferimento alla presa di San ‎Vicente e alla leggenda che vuole che Aquino in quell’occasione non ebbe timore di entrare nella ‎chiesa di El Pilar e di proclamarsi provocatoriamente “Rey de los Nonualcos” auto-investendosi con ‎la corona appena strappata alla statua di San Giuseppe…‎

‎¡VIVA EL REY DE LOS NONUALCOS!‎

‎“Los ricos criollos [de San Vicente] se habían refugiado en la iglesia tratando de resguardar sus ‎riquezas bajo el mando de Aquel que abominó delos potentados y consagró su vida a la pobreza y a ‎la humanidad. Los indios no se atrevían a entrar, atacar el templo. Siglos de prédica opresora les ‎había infundido un fanático temor frente a la divinidad de los blancos, frente a aquel Dios que podía ‎fulminarlos si se decidían a atacar su morada. Parecía que la estrategia criolla daría resultado. Desde ‎una torre de la iglesia, el cura lanzaba anatemas contra los ejércitos indios. Pero el valor del Tayte ‎logró dominar el pánico y la iglesia fue tomada por las huestes nonualcas.IV.

Y allí, en esa iglesia de pueblo, Anastasio Aquino consuma su más formidable acto reolucionario, el ‎de que lo consagra como líder, como precursor de los que muchos años después señalaría la religión ‎como un opio que adormece los instintos de la libertad del hombre y los somete a la explotación de ‎quienes —en nombre de Cristo— se alimenta con la sangre, el sudor y las lágrimas de los ‎desheredados.

Para demostrar a los indios la falsedad de los castigos con que los amenazaba el cura, para que se ‎convencieran de que ningún rayo celeste los abatiría por sacrilegio, Aquino trepó al camarín que ‎resguardaba una ridícula imagen de San José y, derribándola, se ciño la corona y se cubrió con el ‎manto de la estatua constituyéndose así, a los ojos de los indios, en el gran demoledor de la mentira ‎católica, en redentor auténtico de la raza oprimida, en verdadero apóstol de aquel que dijo ‎‎'Bienaventurados los humildes, porque ellos poseerán la tierra'.”‎

Bernart - 29/4/2013 - 10:17


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